jueves, 23 de junio de 2011

Contra la medicalización de los chicos


PSICOLOGIA › MANIFIESTO DE PROFESIONALES DE LA SALUD MENTAL

Contra la medicalización de los chicos

Decenas de profesionales de la salud mental en la Argentina suscribieron un “manifiesto” contra “la patologización y medicalización de la sociedad, en especial de los niños y adolescentes”, cuestionando el “trastorno por déficit de atención” y otros “etiquetamientos”, y rechazando el célebre “DSM” (Manual de “Desórdenes Mentales” producido por la Asociación de Psiquiatras de Estados Unidos).
La declaración cita el “Consenso de Expertos del Area de la Salud sobre el llamado trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad” (2005) para advertir sobre “una multiplicidad de ‘diagnósticos’ psicopatológicos que simplifican las determinaciones de los trastornos infantiles. Son enunciados descriptivos que se terminan transformando en enunciados identificatorios”, ya que “un etiquetamiento temprano, enmascarado como ‘diagnóstico’, puede condicionar el desarrollo de un niño, en tanto él se ve a sí mismo con la imagen que los otros le devuelven de sí, construye la representación de sí mismo a partir del espejo que los otros le ofrecen. Y a su vez será mirado por los padres y maestros con la imagen que los profesionales den del niño”. Por eso, “un diagnóstico temprano puede orientar el camino de la cura de un sujeto o transformarse en invalidante. Esto implica una enorme responsabilidad para aquél que recibe la consulta por un niño”.
“En ese sentido –continúa–, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales de la American Psychiatric Association), en sus diferentes versiones, no toma en cuenta la historia ni los factores desencadenantes, ni lo que subyace a un comportamiento, obtura las posibilidades de pensar y de interrogarse sobre lo que le ocurre a un ser humano.” “Con el argumento de una supuesta posición ateórica, el DSM responde a la teoría de que lo observable y cuantificable pueden dar cuenta del funcionamiento humano, desconociendo su profundidad y complejidad, así como las circunstancias histórico-sociales en las que pueden suscitarse ciertas conductas. Más grave aún, pretende hegemonizar prácticas que son funcionales a intereses que poco tienen que ver con los derechos de los niños y sus familias.”
Los firmantes señalan que “el DSM en las últimas décadas ha ocupado el lugar de la definición, rotulación y principal referencia diagnóstica de procesos de padecimiento mental. Parte de la idea de que una agrupación de síntomas y signos observables tiene de por sí entidad de enfermedad, una supuesta base ‘neurobiológica’ que la explica y genes que, sin demasiadas pruebas veraces, la estarían causando. El manual intenta sostener como ‘datos objetivos’ lo que no son más que enumeraciones de conductas sin sostén teórico ni validación clínica, obviando la incidencia del observador en la calificación de esas conductas”.
“Así –explican– el movimiento de un niño puede ser considerado normal o patológico según quién sea el observador, tanto como el retraso en el lenguaje puede ser ubicado como ‘trastorno’ específico o como síntoma de dificultades vinculares según quién esté ‘evaluando’ a ese niño.”
“Esto se ha ido complicando a lo largo de los años. No es casual que el DSM-II cite 180 categorías diagnósticas; el DSM-IIIR, 292; y el DSM-IV, más de 350. Por lo que se sabe, el DSM V, en preparación, planteará, gracias al empleo de un paradigma llamado ‘dimensional’, muchos más ‘trastornos’ y también nuevos ‘espectros’, de modo tal que todos podamos encontrarnos en alguno de ellos.”
“Consideramos que este modo de clasificar no es ingenuo, que responde a intereses ideológicos y económicos y que su perspectiva, en apariencia ‘ateórica’, oculta la ideología que subyace, la concepción de un ser humano máquina, robotizado, con una subjetividad aplanada, al servicio de una sociedad que privilegia la eficiencia. Esto también se expresa en los tratamientos que suelen recomendarse en función de ese modo de diagnosticar: medicación y tratamiento conductual, desconociendo nuevamente la incidencia del contexto y el modo complejo de inscribir, procesar y elaborar que tiene el ser humano.”
Los firmantes entienden el diagnóstico “a partir de un análisis detallado de lo que el sujeto dice, de sus producciones y de su historia. Desde esta perspectiva el diagnóstico es algo muy diferente a poner un rótulo; es un proceso que se va construyendo a lo largo del tiempo y que puede tener variaciones. Todos experimentamos transformaciones y, en los niños y adolescentes, estructuraciones y reestructuraciones sucesivas determinan un recorrido en el que se suceden cambios, progresiones y retrocesos. Las adquisiciones se van dando en un tiempo que no es estrictamente cronológico. Por eso los diagnósticos dados como rótulos pueden ser nocivos para el desarrollo psíquico de un niño, en tanto lo deja siendo un ‘trastorno’ de por vida.”
“El sufrimiento infantil suele ser desestimado por los adultos y muchas veces se ubica la patología allí donde hay funcionamientos que molestan o angustian, dejando de lado lo que el niño siente. Es frecuente así que se ubiquen como patológicas conductas que corresponden a momentos en el desarrollo infantil, mientras se resta trascendencia a otras que implican un fuerte malestar para el niño mismo.”
En ese marco, afirman, “predomina la medicalización de niños y adolescentes: con una pastilla suelen silenciarse conflictivas y acallarse pedidos de auxilio que no son escuchados como tales. Práctica que es muy diferente a la de medicar criteriosamente, cuando no hay más remedio, a fin de atenuar la incidencia desorganizante de ciertos síntomas mientras se promueve una estrategia de subjetivación que apunte a destrabar y potenciar, y no sólo suprimir. Un medicamento debe ser un recurso dentro de un abordaje interdisciplinario que tenga en cuenta las dimensiones epocales, institucionales, familiares y singulares”.
Firman: Beatriz Janin, Juan Vasen, Gisela Untoiglich, Leon Benasayag, Juan Carlos Volnovich, Alicia Stolkiner, Hugo Urquijo, Virginia López Casariego, Gilou García Reinoso, Ana Berezin, Juan José Calzetta, Gabriela Dueñas, Carina Kaplan, Osvaldo Frizzera, Elsa Kahansky, José Kremenchusky, Silvia Morici, Mabel Rodríguez Ponte, María Cristina Rojas, Rosa Silver, Luis Horstein, Ruth Kuitca, Miguel Tollo, Susana Toporosi, Pedro Boschan, Jorge Cantis, Gabriel Donzino, Ruth Harf, Alicia Hasson, Norma Filidoro, Alicia Levin, Isabel Lucioni, Graciela Rajnerman, Mariana Rodríguez Ponte, Sara Suzman de Arbiser, Jaime Tallis, Flavia Terigi, Felisa Widder, Alicia Fernández, Enrique Carpintero, Alejandro Vainer, César Hazaki, Alfredo Caeiro, Carlos Barzani, Susana Ragatke, Marina Rizzani, Isabel Costa, Rosalía Schneider, Cecilia Kligman, Ricardo Gorodisch, Eduardo Müller, José Cernadas, Magdalena Echegaray, Mónica Favelukes, Griselda Santos, Clara Schejtman, Alicia Gamondi, Elina Aguiar, Mercedes Cicalese, Alicia Grillo, Nilda Neves, Mirta Pipkin, Marina Blasco, Irene Chelger, Alfredo Tagle, Daniel Slucki, Mariana Wikinski, Graciela Guilis, Marcos Vul. Se reciben adhesiones de profesionales e instituciones en www.forumadd.com.ar.

Violencia real y simbólica en la vida cotidiana


FUNDACIÓN LEBENSOHN

Seminario
            VIOLENCIA REAL Y SIMBÓLICA
en la vida cotidiana

Perspectivas de su abordaje desde el cuerpo

Seminario teórico-práctico de Expresión Corporal y Juego para modificar situaciones de violencia en la vida cotidiana. Destinado a toda aquella persona interesada en esta temática.

Charla informativa
Viernes 24 de junio a la 18:00
Entrada libre y gratuita

Docentes:
Marcela Cairoli
Cristina Soloaga
Más info: cuerpo-danza-terapia.blogspot.com


FUNDACIÓN LEBENSOHN. Gral. Hornos 238 P.B.- (C1272ACD) C.A.B.A
           Tel: (54-11) 5093-6750/6758- www.fundacionlebensohn.org.ar

Violencia real y violencia simbolica en la vida cotidiana

Diario página 12 . 23 de junio 2011
PSICOLOGIA › TRABAJO TERAPEUTICO CON CONDENADOS POR VIOLENCIA CONYUGAL

“Yo sé que golpeé a mi mujer”

La autora narra la experiencia en uno de los centros terapéuticos que, en Francia, trabajan con hombres condenados penalmente por violencia conyugal: intervienen sobre “los procesos psicológicos que engendran la violencia, para evitar recidivas y repeticiones de generación en generación. La terapia a los responsables de violencia conyugal se considera indispensable para proteger a las víctimas”.
 Por Andrea Pellegrini *
El número de mujeres muertas como consecuencia de la violencia de género en manos de su compañero o ex compañero sigue siendo muy elevado. Las cifras son escalofriantes. En Francia, cada tres días una mujer muere golpeada por su cónyuge en su propia casa. Las víctimas mortales muestran únicamente la punta del iceberg de la violencia y discriminación que sufren. Sólo el 9 por ciento de ellas se atreve a franquear la esfera privada y a denunciar la situación. El problema de la agresión de géneros no puede entenderse solamente como un problema personal. El comportamiento del hombre violento puede inscribirse en un tipo de personalidad determinada, pero esto no basta para explicarlo. La violencia se entiende en un contexto sociocultural, en un proceso de construcción social de los géneros y en particular de la construcción de la identidad masculina. De esto, ellos, los protagonistas de la violencia conyugal, hablan mejor que nadie. En Francia existen siete centros que atienden a estos hombres. Estas asociaciones les proponen un espacio de palabra donde se pueda decir algo sobre la violencia, y desde hace unos años estas mediaciones son un complemento indispensable para la protección de las víctimas. No bastan los límites impuestos por la ley: una intervención terapéutica es indispensable si se pretende rever los procesos psicológicos que engendran la violencia y así evitar las recidivas y repeticiones de generación en generación.
Durante un año concurro, en calidad de observadora, al proyecto piloto de una asociación afiliada a la Fnacav (Federación Nacional de Asociaciones y Centros para Autores de Violencia Conyugales y Familiares), que trabaja en estrecha colaboración con el Servicio Penitenciario de Inserción. Los hombres allí reunidos lo están por obligación, por una decisión de la Justicia. Algunos, para asistir, salen de la cárcel donde están detenidos; otros están bajo libertad condicional; otros, presos domiciliarios, llevan pulsera electrónica. Todos están condenados por violencia conyugal en todas sus formas: física, verbal y sexual. El grupo es representativo de la realidad. El infierno conyugal existe en todos los medios sociales y culturales. Están reunidos bajo la misma consigna un jardinero, un investigador, un albañil, un funcionario de Tribunales, un barman, un comerciante, un electricista. De la banalización a la toma de conciencia, del enojo a la aceptación, de lo factual a lo íntimo, el camino es largo y sinuoso.
Todos empiezan por defenderse, por hablar de la violencia desencadenada por el otro: la mujer. La versión más común es la del accidente. Son incapaces de reconocerse como hombres violentos y tratan de justificar sus conductas como respuestas a un contexto particular. El pasaje al acto se cuenta como un desborde en una situación excepcional. Mohamed es un hombre de treinta años con aspecto de gordo bonachón, de esos que tienen aspecto de no matar a una mosca. Está condenado a diez meses de cárcel porque su mujer lo denunció, luego de un altercado: “Ella insultó a mi madre y yo le di una patada en la pierna y me fui, me fui a dar una vuelta porque me sacó... Los vecinos la llevaron al hospital y con un certificado del médico le hicieron firmar la denuncia... Yo no sabía nada de todo esto, salí a tomar aire... Es cualquier cosa... ¡Soy un tipo calmo!”.
Remi, funcionario, veinte años, banaliza y evoca lo pasado como un percance. Al escucharlo, parece estar hablando de un accidente en la ruta: “En el medio de la discusión se me cruzó y me topé con ella, la choqué, chocamos, pero fue excepcional... La decisión de la Justicia es exagerada. ¡Ni siquiera tenía un moretón!”.
Los demás asienten con la cabeza. Es la primera impresión compartida: la de injusticia. Todos coinciden en que las medidas legales son desmedidas, todos afirman haberse sentido desbordados en el medio de una pelea, pero minimizan los hechos, los golpes, las marcas sobre el cuerpo: “Fue sólo una pelea”; “La empujé y se cayó mal”; “Ella se hace moretones fácilmente”; “Le di un par de bofetadas, es todo, ¡ya es historia!”. Los golpes son para ellos insignificantes. Lo que los afecta efectivamente es la decisión judicial, porque a partir de ahí la violencia se hace palpable y la visibilidad de sus actos los empieza a incomodar. La sentencia es en un primer momento más traumática que lo sucedido en la esfera íntima.
“Lo que más me aterrorizó fue ir al tribunal. Me vinieron a buscar a casa a las diez de la mañana”, dice Alex, un chico de veinticuatro años que trabaja en unos de los bares más top de la ciudad. “Lo más duro de toda esta historia es tener que llevar una pulsera eléctrica, saber que la tenés todo el tiempo para dormir, para bañarte...”
La medida de la Justicia marca el principio de una toma de conciencia de la gravedad de los hechos cometidos; por eso, una de las prioridades del gobierno francés y de la Federación es articular la ley con la toma de conciencia. Este es un momento crucial en la vida de estos hombres: la articulación entre lo público y lo íntimo, entre lo social y lo personal. Hablar es para ellos difícil, pero lograr que se expresen es una manera de empezar a proteger a las mujeres. La mayoría son hombres de “acción” y tienen una real dificultad de elaboración y simbolización.
Representaciones mentales insuficientes hacen que durante muchas sesiones su discurso se organice en torno de la realidad concreta y lo más trivial: hablan de sus oficios, de lo cotidiano, de mecánica, con lujo de detalles. La resistencia a abordar el mundo interno e íntimo es un denominador común. Aquel día Alex, bajo libertad condicional, estaba angustiado porque su nueva compañera se instalaba en su casa y no estaba al tanto del infierno vivido con su pareja anterior, pero habló casi toda la sesión de los problemas que le daba la instalación eléctrica que estaba colocando en una casa. Diez minutos antes de terminar la sesión, Anthony dice: “¿Pero de qué diablos estamos hablando?! ¡Estamos siempre meando fuera del tarro!”.
Todos los sujetos del grupo tienen esquemas bien aferrados sobre la relación entre hombres y mujeres, justificados por un discurso social dominante muy marcado. Durante las sesiones se conversa mucho de mujeres: de la propia y de todas las otras, porque “son un género aparte”; “son todas iguales”; “cuando no querés que se vaya tu hombre tenés que hacer un mínimo, ¿no?”; “te confunden todas y te enroscan con sus bobadas”; “y sí, muchachos, tenemos todos el mismo modelo” (hablando de sus mujeres).
Entre ellos se enfurecen contra “ellas” y coinciden en casi todo. En esos momentos nadie parece tener conciencia del carácter sexuado de sus palabras y aun menos del de sus actos: “¡Y qué, ella también un día me dio una bofetada y no por eso llamé a la policía!”.
Ese día estamos sólo dos mujeres en el grupo, la terapeuta y yo, pero nuestra presencia real ha sido momentáneamente olvidada y uno de ellos protesta: “¿Por qué no hay nunca mujeres en el grupo, eh?... ¿Por qué?... ¿Dónde están las mujeres?... ¿No podríamos invitarlas ya que tienen tanto que decir?”. La sesión finaliza con una suerte de conclusión: “Mi jefa, mi vieja, mi tía, mi mujer, son todas iguales, me tratan todas de la misma manera: me comen el coco”. Y todos asienten.
Estos hombres dicen mucho a pesar de ellos, de los lugares asignados e inamovibles que ocupan y que explican la complejidad de la violencia entre hombres y mujeres, que se engendra siempre en la conjunción de representaciones rígidas de la diferencia de géneros, en la reproducción de los modelos familiares, en una incapacidad o falta de elaboración y simbolización de los acontecimientos de la vida.
El grupo funciona como una contención para estos hombres: favorece la expresión de los conflictos personales. Las historias de unos resuenan y hacen eco en los otros: “Si fuese el único en el mundo, estaría en un psiquiátrico –dice Anthony–. Al menos sé que no soy el único idiota sobre esta tierra”. Constituyen un grupo de pertenencia desde el cual cada uno va separándose y definiéndose a partir de su propia historia: “Tu historia me hace pensar en la mía, pero cada historia es distinta, ¿no?”, le dice Alex a Anthony. “Sí, parecida, salvo que yo esperé trece años antes de separarme.”
Desde sus lugares rígidos y a pesar de sus palabras recurrentes, estos hombres nos enseñan mucho sobre la complejidad de la violencia entre hombres y mujeres. En esa zona oscura de convergencia de historias de vida, de modelos familiares, de representaciones rígidas sobre la diferencia de sexos y de la incapacidad para elaborar todo esto, allí se dilucida de a poco el surgimiento de la violencia. La palabra va reemplazando paulatinamente los efectos de separación que representan, para estos sujetos, los golpes. Transformar el pasaje al acto en acto de pasaje es el trabajo al cual nos abocamos en cada sesión. Y la palabra se vuelve cada vez más significativa.
El año se termina y mi misión llega a término. Alex deja el grupo porque se va a vivir a otra ciudad: “Hace más de un año que asisto al grupo y hoy me voy... Yo tenía muchos prejuicios, el grupo me daba miedo. No quería hablar de lo sucedido con todo el mundo, pero hoy me siento bien en el grupo, aunque haya cosas de las cuales todavía me da vergüenza hablar... Es bueno poder analizar para no repetir... Lo que pasó es un punto negro en mi currículum, una mancha en mi vida... No quiero reproducir el esquema de mi padre, que es para mí como una ruta trazada de antemano, y hacer daño a la gente que quiero... Viéndonos a todos aquí reunidos, empiezo a decirme que, si bien no es un acto lo que resume al hombre que uno tiene enfrente, incluso si ustedes no me conocieran, yo sé que golpeé a mi mujer, y vuelvo a ver la escena una y otra vez y sé cómo puedo ser a veces, cómo soy en definitiva. Es una mancha en mí, visible y resistente. Aquí pude hablar del problema que me habita: la violencia”.
Esa fue también mi última sesión. Día de despedidas. Una vez más, cuestión de separaciones.
* Licenciada en Lingüística y Psicoanálisis, Universidad de Paul Valéry. Montpellier, France. El texto se publicará este año en el sitio de la Fédération Nationale des Associations et des Centres de Prise en Charge d’Auteurs de Violences Conjugales et Familiaires (Fcanav).

viernes, 17 de junio de 2011

Diario El Día de La Plata

EDUCACION

El Normal 3, en alerta para contener otro brote violento 

Después de los graves incidentes de la semana pasada, temen que hoy puedan repetirse. Al trabajo de toda la semana, le suman mayor presencia policial

Hoy es un día clave. Tras los graves episodios registrados a la salida del Normal 3 el viernes pasado -que finalizaron con una alumna herida en el cuello y la cara con una botella- y el desembarco de funcionarios de Educación de la Provincia desde el lunes para trabajar con la comunidad escolar, en la víspera -luego de 2 reuniones con padres- se decidió tomar una serie de medidas para evitar nuevos hechos violentos, más aún teniendo en cuenta que esta semana corrieron por facebook amenazas de grupos involucrados en aquella reyerta. En primer lugar, se acordó unificar el horario de entrada y salida de ambos turnos, que normalmente se desdobla porque hay chicos que tienen una quinta hora de clase.

lunes, 30 de mayo de 2011

Seminario: Escuela y Violencia

Arancel 4 módulos: $100
Descuentos a grupos.
Confirmar inscripción por mail o telefónicamente.
Traer ropa cómoda.

Detalle de cada encuentro. Seminario Escuela y Violencia


Seminario teórico-práctico: Escuela y Violencia


Presentación: 4 módulos de 2 horas


1º módulo: viernes 3 de junio
Violencia y el anclaje corporal. Sentidos propioceptivos
Percibir la función de sostén del cuerpo que cumple el esqueleto a partir del entrenamiento de los sentidos propioceptivos nos permite  tomar contacto con la seguridad interior, la resistencia y la fuerza.
Aportes teóricos
Conclusiones

2º módulo: viernes 10 de junio
Violencia y los lazos sociales. Sentidos exteroceptivos. Comunicación
Percibir la actitudes y gestos en el sólo “estar del cuerpo” que comunica.
Aportes teóricos
Conclusiones

3º módulo: viernes 17 de junio
Violencia y las nuevas maneras. Creatividad y Máscaras
Utilización de máscaras como recursos de nuevas formas de expresión. Encontrar nuevas respuestas a los problemas de siempre
Aportes teóricos
Conclusiones

4º módulo: viernes 24 de junio
El juego en su estado original. Situaciones de violencia
A partir de la propia experiencia grupal se recrearán situaciones jugando distintos roles. Elaboración de conclusiones a partir del juego propuesto.
Aportes teóricos
Conclusiones 








lunes, 16 de mayo de 2011

Escuela y violencia. Invitación charla informativa


Los invitamos a participar del seminario teórico-vivencial “Escuela y Violencia”, dirigido a todas aquellas personas que trabajen y/o estén relacionadas con instituciones educativas, y les  interese esta problemática.

Este seminario busca aportar una mirada integral a este problema que se manifiesta en el presente en nuestra sociedad, con las graves consecuencias por todos conocidas.

         En tiempos donde la cooperación y el respeto a la diversidad han perdido importancia, la presencia del cuerpo - el movimiento - el juego, pueden convertirse en una estrategia y en una herramienta para generar nuevas formas de vincularse.

         Por lo tanto, creemos necesario brindar recursos que integren lo corporal, el movimiento y el juego para acompañar el desarrollo de niños y jóvenes, de grupos e instituciones.

Charla explicativa: viernes 27 de mayo a las 18:00
Fundación Lebensohn:
Gral Hornos 238 P.B. C.A.B.A
Tel: (54-11) 5093-6750/6758. www.fundacion lebensohn.org.ar

domingo, 15 de mayo de 2011

C. V. Cristina Soloaga


Nombre y Apellido: Cristina Soloaga
Nacionalidad: Argentina
Fecha de Nacimiento: 10/02/60
Domicilio: Av. Rivadavia 4702 12º J, Caballito, Ciudad de Buenos Aires (CP. 1424).
Teléfono: 4903-0722
Celular: 15-6685-3926
Email: csoloaga60@hotmail.com

• Profesora Nacional Expresión Corporal
Escuela Nacional de Danzas
• Licenciatura Composición Coreográfica
Mención Expresión Corporal. IUNA
• Profesora de Educación Inicial
Esc. Normal Superior EEUU.  Pdo. de San Martín
• Profesora de música. Conservatorio Grassi. CABA.
• Actriz- Cantante

ANTECEDENTES LABORALES DOCENTES
  • Profesora de nivel inicial: Jardín de Infantes N° 913. Distrito Gral. San Martín. Ministerio de Educación. Prov. de Bs. As
  • Profesora de Expresión Corporal: Jardín de Infantes “El Pinito”. D.E.N.O. Distrito Escolar del Ptdo de Tres de febrero (1980-1985)
  • Jornadas de perfeccionamiento docente. Expresión Corporal para directivos y docentes. Distrito Escolar Pdo. de Tres de Febrero. (1983-1984)
  • Entrenamiento Corporal para Actores. Grupo de teatro Buenos Aires. Dir.: Carlos de Urquiza. Universidad popular de Belgrano. (1983-1985)
  • Co-fundadora de la “Escuela para el Desarrollo Armónico”.
  • Co-conducción Fundación Acuario. Objeto: Promoción de la salud integral.
  • Talleres y seminarios en su área:
  • Programas de Expresión Corporal y Danza para  niños, adolescentes y adultos.
  • Programa de Expresión Corporal y Eutonía para mujeres embarazadas.
  • Expresión Corporal y Eutonía en grupos psicoterapéuticos. Trabajo interdisciplinario con adolescentes y adultos.
  • Expresión Corporal y Eutonía con grupos de “desocupados” en el Programa “Trabajar para trabajar” de la Fundación Acuario.
  • Programa de Iniciación a la danza y el movimiento con niños y jóvenes de la población rural de El Peligro, partido de La Plata en el Programa “Artes y oficios” Fundación Acuario.
  • Expresión Corporal y técnicas teatrales en grupos psicodramáticos.
  • Coordinación viajes temáticos para recuperar la salud integral.
  • Programas de trabajos corporales terapéuticos y recreativos en el agua.  Parques termales. (2000 -actualidad)
  • Actuaciones como cantante, intérprete de danza-teatro, actriz en distintos proyectos. (1982 -actualidad).
  • Participación en programas radiales. (1986 - Actualidad).
  • Coordinación del taller “El cuerpo en estado de arte”. La Noche de los museos. Fundación Lebenhson, Ciudad de Buenos Aires, 2010.
  • Presentación del seminario. Escuela y violencia. Consejo de Educación de la Municipalidad de La Matanza. Prov. de Buenos Aires, 2010.
  • Taller: “Las canciones en el cuerpo”. Lo corporal y la voz. Ciudad de Buenos Aires, 2011.


C.V. Marcela Cairoli

Nombre y Apellido: Marcela Inés Cairoli
Lugar y Fecha de nacimiento: Ciudad de Buenos Aires, 12/11/1963
Dirección: Ramirez de Velazco 227 1º “D”, CABA.
Teléfono particular: 6379-9489
Celular: 15-31-84-24-54


  • Profesora Nacional de Expresión Corporal-IUNA
  • Licenciatura en Composición Coreográfica-mención Expresión Corporal - IUNA
  • Coordinadora de Grupos-Instituto de la Máscara
  • Intérprete de Danza-Teatro
     Escuela de Danza-Teatro Adriana Barenzstein, CC Rojas.

Antecedentes Laborales Docentes

·         Docente particular de técnicas de elongación y relajación.1990-2002. Buenos Aires.
·         Docente y organizadora del Taller de expresión corporal y trabajo corporal  terapéutico dirigido a pacientes crónicos. Servicio Nº 1 del  Hospital Neuropsiquiátrico “José T. Borda”. 1997-2000.
·         Docente de expresión corporal en EGB y Polimodal -Area Artística-Escuela Nº 80-Moreno-Pcia. de Buenos Aires. 2000-2002
·         Docente en el taller de expresión corporal para adultos y adultos mayores. Circuito Cultural Palermo, “Programa Cultural en barrios”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 1999-2006.
·         Facilitadora de trabajo grupal terapéutico en la Escuela para el Desarrollo Armónico. 2001-2006
·         Docente del Taller Expresión Corporal y Género en la Escuela para el Desarrollo Armónico. 2001-2002
·         Integrante de Payamédicos de Argentina (Payasos de Hospital)
·         Participación como intérprete de Danza-Teatro en obras del género.
·         Facilitadora expresiva en taller para abogados, Asociación de Abogados de Buenos Aires, 2010.

Producción artística:
·         Miembro del “Ballet de la Ciudad de los Aires”. 1988 a 1989. Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Nacional. Buenos Aires. Argentina.
Publicaciones y trabajos realizados:

·         Cairoli, Marcela; León, Marina; “El cuerpo intolerable: un acercamiento a la bulimia y anorexia”. Investigación. Inédita.1996. Buenos Aires.
·         Barrera, I.; Bonano, G.; Cairoli, M.; Casariego, M.; García, R.; León, M.; Mobilia,V.; Ruiz, J.; Sartor, V., bajo dirección del Pof. Díaz, Norberto: “Proyecto de difusión de la Expresión Corporal en instituciones educativas, terapéuticas y artísticas”. Inédita.1996. Buenos Aires.
·         Cairoli, Marcela: “Danza clásica versus expresión corporal...¿lucha estética o lucha de poderes?”. Investigación. Inédita.1998. Buenos Aires.
·         Cairoli, Marcela: “Karma y sufrimiento”. Investigación para la Academia del Sur. Inédita. 2001. Buenos Aires.

Participación en congresos, seminarios, jornadas o reuniones científicas, artísticas o técnicas:

·         Asistente. Curso práctico internacional de danza contemporánea y bailes típicos. Centro Pro Danza y Escuela Cubana de Ballet “Cuballet”, dirigida por Alicia Alonso. Teatro Municipal  “Gral. San Martín”. Enero-febrero 1992. Buenos Aires.
·         Asistente. Taller “El papel hecho a mano y la gráfica experimental”. Museo Nacional del Grabado. 1994. Buenos Aires.
·         Participante. 2º Jornadas interdisciplinarias sobre SIDA. Facultad de Medicina-UBA. 1995. Buenos Aires.
·         Asistente.  VIII Encuentro de Trabajadores e Investigadores Corporales para la Salud (MoTRICS). Teatro IFT. 1995. Buenos Aires.
·         Asistente. IX Encuentro de Trabajadores e Investigadores Corporales para la Salud (MoTRICS). Teatro IFT. 1996. Buenos Aires.
Expositora. X Encuentro de Trabajadores e Investigadores Corporales para la Salud (MoTRICS) “Construyendo la memoria”. Teatro IFT. 1997. Buenos Aires.

Seminario Escuela y Violencia